
Si la historia fuese justa, el domingo el Barça volvería de Paris con la copa de campeón de Europa bajo el brazo. Todos estamos de acuerdo en que el tapón de Vrankovic a Montero fue ilegal y que los culés deberían tener dos Euroligas en sus vitrinas, pero también sabemos que la historia no siempre es justa y menos cuando hablamos de deporte, así que desde mañana los azulgranas tendrán que demostrar que son el mejor equipo de Europa ante CSKA, Partizan y Olympiakos. Así que no es momento de recordar la última vez que los catalanes jugaron la final a cuatro en Paris y sí de afrontar con ganas y ambición un trofeo que coronaría una gran temporada.
Los de Xavi Pascual llegan en un gran momento de forma a la cita: casi sin sobresaltos en la ACB, con un Navarro que parece ha recuperado el tino, con Ricky y su magia innata y, sobretodo, con un bloque que está hambriento de títulos. El primer escollo será el actual subcampeón, el CSKA de Moscú, un equipo que ha sufrido una reestructuración en el banquillo, falta Messina, pero no tanto en la pista, ya que siguen los mimbres que le hicieron campeón hace no tanto: Holden, Langdon y Siskauskas. Serán una piedra de toque dura, ya que han dejado en la cuneta al Baskonia en el cruce de cuartos y todos sabemos de lo que son capaces en las grande ocasiones, así que no vendamos la piel del oso (ruso) antes de cazarlo.
La otra semifinal, a priori, es más desigual. Enfrenta al todopoderoso Olympiakos griego contra la gran sorpresa del año: Partizan de Belgrado. Los de El Pireo se plantan por segundo año consecutivo en la final a cuatro a golpe de talonario, eso sí, esta temporada tienen un equipo más compensado, ya que Kleiza ha demostrado que no sólo viene a por los euros, Childress se ha adaptado por fin al baloncesto europeo, Schortsianitis está en forma (aunque parezca mentira) y gente como Papaloukas y Vujcic aún tienen clase para dar y regalar; así que después del batacazo del año pasado frente a sus vecinos verdes, los del pabellón de la Paz y la Amistad vienen con ganas de redimirse y tienen el título más cerca que nunca. Por otra parte, tendrán que dejar de lado a un Partizan que capitanean Vujosevic y Danilovic, el primero en la pista y el segundo en los despachos. Será un rival duro de pelar, ya que tiene mucho que ganar y poco que perder porque nadie da un duro por ellos. Vesely, Maric, Vranes, Kecman... querrán demostrar que merecen el respeto de los equipos más grandes de Europa y, por qué no, un contrato en alguno de ellos.
Se presenta una Final Four entretenida, igualada, emocionante... esperemos que no quede en agua de borrajas y que nos hagan disfrutar desde el primer día y, si puede ser, que la ganen los nuestros.
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